La Embajada de Estados Unidos en México confirmó que todos los solicitantes de visa, tanto de migrante como no migrante, deben proporcionar sus redes sociales como parte del proceso de evaluación, una medida implementada desde 2019. Además, señaló que estos procesos están siendo ampliados y ajustados para fortalecer la verificación de antecedentes y detectar posibles riesgos para la seguridad pública.
En respuesta a una solicitud hecha por el medio MILENIO, la embajada puntualizó que los procedimientos de verificación están en constante evolución, aunque evitó dar detalles específicos sobre cambios internos, como la posible suspensión temporal de entrevistas para visas de estudiante.
“Utilizamos toda la información disponible en nuestro proceso de evaluación y verificación de visas. Todos los solicitantes de visa, independientemente del tipo de visa y su ubicación, son sometidos a una verificación continua”, afirmó un vocero de la representación diplomática.
Revisión no solo a nuevos solicitantes, también a quienes ya tienen visa
El posicionamiento oficial de la Embajada de EU en México aclara que esta revisión se extiende incluso a personas que ya cuentan con una visa vigente. La verificación abarca todo el ciclo del documento: desde la solicitud inicial, pasando por la adjudicación, y durante toda su vigencia.
La embajada explicó que la programación de entrevistas es dinámica y depende de la capacidad operativa de los funcionarios consulares, así como de los requisitos establecidos por la legislación estadounidense para garantizar que ningún solicitante represente un riesgo.
IA podría ser incorporada a los filtros de seguridad
En línea con estos cambios, el secretario del Departamento de Estado, Marco Rubio, confirmó en una comparecencia legislativa que se evalúan nuevas herramientas tecnológicas, incluyendo motores de búsqueda e inteligencia artificial, para optimizar los filtros de seguridad y acelerar el procesamiento de solicitudes.
La medida ha generado atención tanto en México como en otros países, ya que podría representar modificaciones significativas en el acceso a visas estadounidenses y plantea interrogantes sobre la privacidad digital y la seguridad de datos personales en estos procedimientos.